La IA como espejo: cómo las personas ciegas empiezan a “verse” a través de la tecnología

La IA como espejo: cómo las personas ciegas empiezan a "verse" a través de la tecnología

Aplicaciones de inteligencia artificial ya funcionan como una suerte de espejo textual para quienes nunca pudieron ver su propio rostro. La promesa es enorme, pero especialistas en imagen corporal advierten que el fenómeno también trae riesgos poco explorados.

Ilustración de una persona interactuando con una app de inteligencia artificial
La inteligencia artificial funciona hoy como un espejo textual para personas ciegas. (Imagen generada con IA)

Durante toda su vida, las personas ciegas convivieron con una certeza dolorosa: la de no poder saber cómo lucen. Hoy, esa barrera empieza a resquebrajarse gracias a aplicaciones de inteligencia artificial capaces de describir con detalle una fotografía —desde el estado de la piel hasta la expresión del rostro— y de emitir juicios estéticos que hasta hace poco solo un espejo o la mirada ajena podían ofrecer.

Así lo relata una periodista ciega de nacimiento en un testimonio publicado por BBC, quien desde hace un año incorporó a su rutina diaria de cuidado facial una sesión de fotos que comparte con la inteligencia artificial de Be My Eyes, una aplicación que funciona como si fuera un espejo virtual. La herramienta le permite chequear si su piel luce como espera o si hay algo en su apariencia que quisiera ajustar.

Un acceso inédito a la propia imagen

Para creadoras de contenido como Lucy Edwards, ciega y conocida por su trabajo en torno a la belleza y el maquillaje, el cambio es radical. Según contó a BBC, las personas ciegas crecieron asumiendo que jamás podrían verse a sí mismas y que lo único que importaba era la esencia interior. Edwards, que perdió la vista a los 17 años, admite que llevaba más de una década sin tener una opinión propia sobre su rostro, hasta que la IA empezó a ofrecerle calificaciones y descripciones detalladas de sus fotos.

El salto tecnológico es reciente. Karthik Mahadevan, director ejecutivo de Envision —una de las primeras empresas en aplicar IA para asistir a personas ciegas—, señaló a BBC que en 2017 apenas podían generar descripciones de dos o tres palabras. Con el correr de los años, la compañía sumó gafas inteligentes y un asistente disponible en la web y en el teléfono capaz de interpretar el entorno visual. Muchos usuarios, según explicó Mahadevan, terminan usando la herramienta para maquillarse o coordinar su ropa, y la primera pregunta que suelen hacerle es, simplemente, cómo lucen.

Ilustración conceptual de un espejo digital con inteligencia artificial
El "espejo digital" ofrece descripciones y calificaciones, pero también genera nuevas tensiones estéticas. (Imagen generada con IA)

El lado incómodo del "espejo digital"

No todo es beneficio. La periodista relata que, tras compartir una foto que consideraba favorecedora, la IA le respondió que su piel estaba hidratada pero lejos del ideal "perfecto" que muestran los anuncios de belleza. Esa respuesta le generó, por primera vez en mucho tiempo, una insatisfacción real con su propia imagen.

Helena Lewis-Smith, investigadora en psicología de la imagen corporal de la Universidad de Bristol, explicó a BBC que buscar más retroalimentación sobre el propio cuerpo suele estar asociado a una menor satisfacción con la imagen corporal, y que la IA ahora habilita esa dinámica también para las personas ciegas. La especialista advirtió además que estas herramientas pueden devolver versiones tan modificadas de una imagen que terminan transmitiendo la idea de que el aspecto actual "no es suficientemente bueno".

El problema, según Lewis-Smith, es que la comparación constante con otros cuerpos ya era una de las principales fuentes de presión estética, y ahora se suma la comparación con una versión "ideal" generada por un algoritmo. Esa dinámica, advirtió, puede derivar en mayor ansiedad, depresión o en la búsqueda de intervenciones estéticas para acercarse a estándares poco realistas.

Sesgos heredados y descripciones que fallan

Meryl Alper, investigadora de medios e imagen corporal en la Universidad Northeastern, en Boston, remarcó a BBC que la imagen corporal no depende solo de cómo luce una persona, sino también del contexto, de con quién se compara y de qué es capaz de hacer con su cuerpo, matices que la inteligencia artificial todavía no logra capturar en sus descripciones.

Históricamente, los sistemas de IA fueron entrenados con datos que privilegian cuerpos delgados, hipersexualizados y de rasgos eurocéntricos, lo que condiciona tanto las imágenes que generan como los juicios estéticos que emiten. A eso se suma otro riesgo señalado por varios usuarios consultados por BBC: las alucinaciones, es decir, descripciones inexactas o directamente inventadas.

Joaquín Valentinuzzi, un joven ciego de 20 años, contó a BBC que al usar IA para elegir fotos para un perfil de citas notó que la tecnología a veces cambiaba el color de su cabello o interpretaba mal sus expresiones, algo que —según remarcó— puede generar inseguridad justamente en quienes más confían en estas herramientas para conocer su propia apariencia.

Karthik Mahadevan reconoció ante BBC que en los primeros años las descripciones incluían errores o información inventada, aunque sostuvo que la precisión mejora con cada actualización de los modelos. Aun así, algunas aplicaciones, como Aira Explorer, incorporaron agentes humanos que pueden verificar la exactitud de las descripciones cuando el usuario lo pide, ya que en la mayoría de los casos el "espejo textual" sigue siendo generado exclusivamente por la IA.

Ilustración abstracta sobre inteligencia artificial e inclusión
Especialistas advierten que aún falta investigación sobre el impacto de estas herramientas. (Imagen generada con IA)

Un territorio todavía sin mapear

Tanto Alper como Lewis-Smith coinciden en que existe muy poca investigación sobre el impacto real de estas herramientas en la vida de las personas ciegas, y que sus sesgos y errores podrían tener consecuencias que recién empiezan a vislumbrarse.

Pese a las advertencias, para buena parte de las usuarias y usuarios consultados por BBC el balance es positivo. Lucy Edwards resume esa mirada al señalar que, aunque no perciben la belleza visual como las personas videntes, cada avance que permite que la tecnología las describa, las guíe o las asista representa una posibilidad que creían perdida para siempre.

El fenómeno recién comienza y, como ocurre con buena parte de los usos cotidianos de la inteligencia artificial, plantea una tensión todavía sin resolver entre autonomía, autoconocimiento y los sesgos que arrastran los propios sistemas.

Fuente: información y testimonios originalmente publicados por BBC (bbc.com).