¿Cómo perciben los colores las personas ciegas? La experiencia sensorial más allá de la vista

Cuando pensamos en colores, solemos asociarlos automáticamente con la vista. Sin embargo, para las personas ciegas, el mundo del color no desaparece: se transforma. A través del olfato, el tacto, el gusto y el oído, los colores cobran nuevas formas de representación sensorial. Así lo explica Fátima Garro, una persona ciega que comparte su experiencia en un video testimonial que nos invita a repensar la percepción.

“¿Cómo pensás que imaginamos los colores las personas ciegas? Puede ser recurriendo al resto de los sentidos: el gusto, el tacto, el olfato, el oído”, comenta Fátima al comienzo de su testimonio.

El negro sabe a café, el azul huele a mar

Fátima nos cuenta que para ella el negro se relaciona con el sabor y el aroma del café. El azul, en cambio, se vincula con el olor y el sonido del mar. Estas asociaciones no son aleatorias: son construcciones simbólicas y sensoriales que se forman desde la experiencia cotidiana, los relatos y la imaginación activa.

De hecho, las intensidades de los sonidos también pueden asociarse a colores: “Los colores más claros podrían ser sonidos más agudos, y los colores más oscuros, sonidos más graves”, explica.

Este enfoque coincide con investigaciones en neurociencia que indican que el cerebro de las personas ciegas reorganiza las áreas visuales para procesar información de otros sentidos, permitiendo construir una representación del mundo a partir de estímulos auditivos, táctiles u olfativos (Bavelier & Neville, 2002; Ricciardi et al., 2009).

¿Qué dice la ciencia sobre percibir colores sin ver?

Estudios publicados por universidades como Harvard y MIT han demostrado que, en personas ciegas congénitas, las regiones del cerebro típicamente destinadas a la visión se activan al leer en braille, al escuchar sonidos complejos o incluso al oler ciertos aromas. Esto se conoce como neuroplasticidad sensorial.

Un artículo del portal Verywell Mind afirma que muchas personas ciegas aprenden a asociar sensaciones a colores desde la infancia, ya sea por relatos de familiares, materiales educativos o descripciones sensoriales. Por ejemplo, el rojo puede asociarse con calor, picante o pasión, mientras que el verde puede estar relacionado con la frescura, la naturaleza o el olor del pasto mojado.

La importancia de una educación sensorial inclusiva

Entender cómo una persona ciega puede percibir los colores nos invita a reflexionar sobre la riqueza del mundo sensorial más allá de lo visual. También resalta la importancia de promover materiales educativos accesibles y descriptivos que respeten estas formas diversas de interpretar la realidad.

“Lo importante no es cómo veo el color con los ojos, sino cómo lo siento”, concluye Fátima.

Percibir los colores sin verlos es posible. La experiencia de las personas ciegas nos recuerda que el mundo se puede vivir intensamente a través de todos los sentidos. Fátima Garro, con su relato, nos enseña que el color también puede olerse, escucharse, sentirse… y que no hay una sola manera de comprender lo que nos rodea.