En la Asociación de Ayuda al Ciego (ASAC), cada taller, cada herramienta tecnológica y cada espacio de acompañamiento representa mucho más que aprendizaje: significa autonomía, inclusión y oportunidades reales para las personas con discapacidad visual. Así lo refleja la experiencia de Leslie Michelle Zajac, pasante de la Universidad de New York, quien compartió una etapa profundamente transformadora junto a la institución.
Una experiencia de aprendizaje y compromiso social
La experiencia de pasantía en ASAC permitió descubrir de cerca las necesidades, desafíos y fortalezas de la comunidad de personas ciegas y con baja visión. A través de talleres prácticos, entrevistas y actividades de tiflotecnología, quedó en evidencia cómo las herramientas accesibles pueden cambiar la vida cotidiana de una persona.
Desde aplicaciones basadas en inteligencia artificial hasta gafas inteligentes y bastones blancos, cada recurso tecnológico cumple un rol fundamental en la construcción de independencia, seguridad y dignidad. Pero el verdadero diferencial de ASAC no está solamente en enseñar a utilizar dispositivos accesibles, sino en acompañar emocionalmente a cada participante en su proceso de crecimiento personal.
Los talleres impulsados por la institución generan confianza, motivación y autonomía, convirtiendo la frustración inicial en empoderamiento real.
La tecnología accesible como herramienta de independencia
Las propias voces de los participantes reflejan el impacto que tiene la accesibilidad tecnológica en sus vidas. Una de las personas entrevistadas expresó:
“La IA nunca me ha fallado. Ni una sola vez”.
Para muchas personas con discapacidad visual, las aplicaciones accesibles y las herramientas de asistencia se convierten en aliados cotidianos que facilitan tareas, desplazamientos y comunicación.
Otra participante compartió cómo la inteligencia artificial influyó directamente en su desarrollo personal y creativo:
“¿Confiar en la IA? Sí. Me ayudó a escribir mi libro”.
La orientación y movilidad también ocupa un lugar central dentro de los procesos de autonomía. En este sentido, una de las aplicaciones mencionadas fue Lazarillo, utilizada como guía accesible para desplazarse por distintos espacios:
“Lazarillo es como Google Maps para mi mundo. Me guía en todas direcciones como un guía turístico”.
Tecnología, resiliencia y superación
El vínculo con la tecnología no está exento de desafíos. Sin embargo, las personas que participan de los talleres de ASAC desarrollan herramientas emocionales y prácticas para enfrentar obstáculos cotidianos.
Uno de los testimonios resume esa mirada resiliente frente a los errores tecnológicos y humanos:
“La IA comete errores. Los humanos también. Corrijo ambos y sigo adelante”.
Detrás de cada historia aparece el verdadero objetivo de ASAC: transformar las dificultades en oportunidades de crecimiento y autonomía.
Otra participante recordó su evolución desde los primeros talleres hasta la actualidad:
“Hace dos años, estaba frustrada. Hoy, sé que voy a lograrlo.
Estas experiencias demuestran que, cuando el acompañamiento adecuado se combina con herramientas accesibles y formación personalizada, el resultado trasciende la funcionalidad tecnológica: se convierte en inclusión, autoestima y calidad de vida.
El impacto humano de ASAC
Más allá de la enseñanza técnica, ASAC genera espacios de contención, comunidad y escucha activa. Para Leslie Michelle Zajac, realizar su pasantía en la institución y conocer las historias de vida de quienes forman parte de la comunidad fue una experiencia profundamente enriquecedora que marcará su futuro profesional en el área de salud pública global.
La posibilidad de compartir tiempo con personas ciegas y con baja visión permitió comprender el enorme valor del acceso a la tecnología accesible y la importancia de seguir promoviendo una sociedad más inclusiva.
El trabajo diario de ASAC continúa demostrando que la inclusión no solo se construye con herramientas, sino también con empatía, acompañamiento y compromiso social.
Nota escrita por: Leslie Michelle Zajac